Pequeños descuidos, grandes riesgos.
- Ingrid Arostegui
- 20 jun
- 3 min de lectura
Actualizado: 22 jun
El jueves 11 de junio de madrugada me despertó el portero eléctrico. Pensé que era una broma y no atendí. Volvió a sonar. Esta vez, acompañado por gritos en la escalera. Atendí y escuché una voz que repetía: —¡Bajen! ¡Bajen! ¡Hay un incendio en el edificio! Abrimos la puerta para salir, pero el humo lo invadía todo en las escaleras. No se veía nada. Respirar y visualizar se hacían muy difícil. En segundos, las escaleras dejaron de sentirse seguras. Decidimos salir al balcón y desde allí vimos que el incendio venía de varios pisos más abajo. Los Bomberos de la Ciudad ya estaban trabajando. Afortunadamente, no hubo consecuencias fatales.
Muchos incendios en las viviendas se originan por situaciones cotidianas:
una hornalla olvidada
una sartén con aceite sobrecalentado
un enchufe defectuoso
un cargador genérico o falsificado
una instalación eléctrica antigua
una estufa demasiado cerca de una cortina
una sobrecarga de zapatillas y adaptadores
Nada extraordinario. Justamente por eso son tan peligrosos, porque forman parte de nuestra rutina.
La cocina: el lugar donde más incendios se originan
Los Bomberos recomiendan no dejar nunca una cocción sin supervisión y mantener alejados de las hornallas repasadores, bolsas, cortinas y cualquier material inflamable. Parece obvio, pero muchos incendios comienzan por unos pocos minutos de distracción: una llamada telefónica, un timbre, un mensaje y cuando alguien regresa, el fuego ya se propagó.
El enemigo silencioso: la electricidad
En viviendas con varias décadas de antigüedad, las instalaciones eléctricas no fueron diseñadas para soportar la cantidad de artefactos que utilizamos hoy (aires acondicionados, microondas, computadoras, cargadores). El riesgo aparece cuando se sobrecargan cargadores, zapatillas, adaptadores o tomas múltiples.
Carga de celulares
Emplea siempre cargadores y cables certificados por el fabricante del teléfono. Los equipos genéricos a menudo carecen de los sistemas de protección contra sobrecargas.
Conecta tu teléfono sobre una mesa o superficie dura y despejada, evitando dejarlo sobre el colchón, la cama o el sillón, ya que estos materiales retienen el calor e impiden la ventilación.
No dejes el teléfono conectado durante períodos prolongados o mientras duermes sin supervisión, para poder reaccionar ante cualquier anomalía.
Cuidado con estufas y calefactores
Durante el invierno aumentan los incendios relacionados con sistemas de calefacción. Las recomendaciones son: no secar ropa sobre estufas, mantener cortinas, sillones y textiles alejados de las fuentes de calor, revisar periódicamente los artefactos y verificar que las instalaciones de gas funcionen correctamente. Muchas veces el problema no es el equipo. Es lo que colocamos demasiado cerca de él.
El error que puede convertir un incidente en una tragedia
Si una sartén con aceite se incendia, la reacción instintiva de muchas personas es arrojar agua. Y es exactamente lo que no debe hacerse. El agua provoca una expansión violenta de las llamas y puede generar quemaduras graves. Se recomienda apagar la fuente de calor y cubrir el recipiente con una tapa para sofocar el fuego.
¿Tenés un plan de evacuación?
La mayoría de las familias nunca habló sobre este tema, sin embargo, en una emergencia cada segundo cuenta. Defensa Civil recomienda conocer previamente:
las vías de escape
la ubicación de los matafuegos
las llaves de corte de gas y el tablero eléctrico
los puntos de encuentro fuera de la vivienda
En edificios es importante recordar que los ascensores no deben utilizarse durante una evacuación por incendio.
Un agradecimiento especial
Quiero cerrar esta nota con mi más sincero agradecimiento a los Bomberos de la Ciudad de Buenos Aires y al equipo del SAME. Su profesionalismo, rapidez y compromiso fueron fundamentales aquella madrugada. Gracias por cuidarnos.
Ingrid Arostegui · +54 9 11 2473-1717 · Corredora Inmobiliaria · CUCICBA 7983